SANDRA BESTRATEN 1976

Su arquitectura respetuosa y humana, y su manera de actuar, se basan del diálogo y el compromiso con las personas.

Sandra Bestraten es una arquitecta comprometida con su entorno, tanto desde lo personal y social como desde lo material. Su arquitectura surge respetuosa y cuidadosa con el medioambiente desde el diálogo y el máximo respeto y reconocimiento por quienes usarán y vivirán sus espacios. Para ella no hay arquitectura ni encargo menor, a todos se dedica con gran pasión por igual.

Su gran humanidad la lleva a ser una aliada incondicional de colectivos con necesidades especiales, y también la ha llevado a dedicar sus veranos durante años, junto muchos estudiantes universitarios y los de su familia (Emili, Pau y Laia), al trabajo en países en vías de desarrollo como la región de la Chiquitania de Bolivia, San Ignacio de Velasco,  construyendo, como USF, equipamientos educativos con el apoyo de toda la comunidad local.

Su trabajo focalizado en las personas usuarias y sus capacidades podría resultar desde la mirada hegemónica de la arquitectura restringido por las dificultades. Sin embargo, para Sandra Bestraten es todo lo contrario. Su gran capacidad creativa le lleva a proponer desde la empatía con las otras personas procesos de conocimiento y proyectos siempre innovadores, integradores y de gran calidad espacial y estética.

Su trabajo profesional lo realiza principalmente junto a su pareja Emili Hormias, en el estudio Bestraten Hormias arquitectura, donde se puede destacar la escuela Waldorf El Til·ler en Bellaterra. Este equipamiento recibió el Premio de Innovación de la Bienal del Vallès de 2009 por haber construido en 3 meses una escuela en madera que abría una puerta a la construcción prefabricada.

Sin embargo, hay proyectos en los que ella se ha comprometido y responsabilizado de manera más personal. Entre ellos destacan Ca la Dona; el proyecto de recuperación del monte de basuras de Moravia-Medellín a través de la catedra Unesco de sostenibilidad de la UPC; y recientemente en Barcelona el proyecto CASBA realizado en los distritos de Ciutat Vella y de Sants-Montjuïc.

El proyecto de Ca la Dona, es posiblemente uno de los proyectos en el que más se ha implicado y que la ha acompañado en una etapa de su vida fundamental como fue la corta vida de su hija Laia de 8 años. Se trata de la nueva sede para Ca la Dona, en un antiguo edificio del centro de la ciudad de Barcelona, cargado de historia y de sentido, que el proyecto se cuida de desvelar, valorar y recuperar. La nueva intervención es una nueva capa histórica y es un emblema de los feminismos de la ciudad.

Ca la Dona, es la casa de una serie de entidades feministas y según sus integrantes, es un espacio de encuentro y relación, abierto a la participación y a las propuestas de las mujeres que lo deseen. Es un espacio físico, pero sobre todo simbólico, un lugar de experiencias políticas, de reflexión y de producción de pensamiento. A través de un acuerdo de cooperación con la UPC, Sandra Bestraten comenzó a trabajar con ellas en 2005 realizando el proyecto y toda la dirección de obra. El edificio, situado en la calle Ripoll 25, está en la primera “periferia” de la ciudad romana de Barcino. Esconde en sus entrañas huellas de su pasado más remoto: restos del acueducto romano, un palacio medieval del s XIII conocido como Hostal d’en Lledó donde las arcadas de planta baja acogían para albergarse aquellas personas que se habían encontrado cerradas las puertas de la ciudad, las paredes de la primera universidad laica de Barcelona, les Escoles Majors, que data del siglo XV, un jardín romántico de finales del siglo XVIII y sucesivas transformaciones hasta llegar al siglo XXI. La rehabilitación no sólo respeta y rescata todas esas pruebas del pasado, sino que actúa con una responsabilidad ambiental de cara al futuro, recupera todos los elementos que encuentran y para ello llegaron a realizar sesiones de trabajo participativo de autoconstrucción con las mujeres de Ca la Dona para recuperar, por ejemplo, los mosaicos hidráulicos existentes en la casa.

El objetivo de este edificio es crear un equipamiento humanizado, una gran casa, lugar de encuentro y de actividad de las múltiples agrupaciones que conforman Ca la Dona. Por ello, en todo el proceso de trabajo es y ha sido fundamental el trabajo directo y la participación de todas las implicadas. El proyecto ha de ser sumamente flexible, no hay espacios privados, sino que hay espacios acondicionados y preparados para diferentes circunstancias.

La cuestión constructiva es una de las grandes preocupaciones del equipo Bestraten-Hormias. El reto principal en Ca la Dona consistía en consolidar un edificio en estado de ruina, sin cargarlo con excesivo peso para poder conservar la función estructural de los muros de piedra y tapial originales. Para ello se decidió trabajar con paneles de madera contralaminada, siendo el primer edificio en Europa en utilizar esta tecnología de intervención estructural en un edificio de 4 plantas en pleno casco viejo. Se apuesta por la concepción de la alta tecnología, donde se empieza a consolidar los forjados por la cubierta y desde éste se van descolgando y colocando los forjados de todas las plantas inferiores de forma sucesiva.

A nivel académico en la asignatura que imparte de Vivienda y cooperación en la ETSAB-UPC busca aplicar una pedagogía de vanguardia, aplicando diferentes estrategias de aprendizaje y servicio ApS (aprendizaje y servicio) en proyectos de apoyo a la comunidad. De todos los ejercicios, destaca el proyecto CASBA, Comercio Amigo Sin Barreras. Es un proyecto de sensibilización y formación que colabora en la mejora de la accesibilidad entre la vía pública y el comercio para favorecer la vida cotidiana de las personas con diversidad funcional. Para ello Sandra Bestraten invita a los colectivos de personas con diversidad funcional entren en el aula de la universidad para detallar a estudiantes las dificultades con las que se encuentran en su día a día de la ciudad. También les acompañan en un paseo por las calles donde se realizará el ejercicio de curso. En dicho recorrido toda la clase se sienta en silla de ruedas, o camina con antifaz y bastón, como una nueva manera de experimentar la arquitectura por aquellas personas que en breve acabarán mejorándola. Sólo después de este aprendizaje, se empieza a trabajar. Como resultado del estudio se obtienen propuestas de reforma para hacer accesibles las tiendas, y el gobierno de la ciudad de Barcelona facilita una subvención especial para que se puedan implementar las soluciones, pasando de la teoría a la realidad. CASBA ha sido seleccionado por la mesa del tercer sector como uno de los mejores proyectos de innovación social y el Ayuntamiento de Barcelona lo ha seleccionado como Buena Práctica del Instituto Municipal de Personas con Discapacidad IMPD por la red de sinergias de los múltiples actores implicados en el proyecto.

Las características reseñadas son extensivas a todas las arquitecturas y trabajos del estudio de arquitectura Bestraten Hormias: surgir del diálogo y de las necesidades de los usuarios, de los materiales locales y de las normas reinterpretadas como herramienta proyectual. Coherentes con esta concepción de la arquitectura consideran que, más que ellos, son sus usuarios y usuarias quienes deberían explicarla y desvelarla.

Estos dos arquitectos entendieron y practicaron, ya desde estudiantes, la arquitectura como servicio. Esta actitud no es en demérito de la calidad entendida como belleza. Tal como la arquitecta vienesa Margarete Schütte-Lihotzky aseguraba en una entrevista, la arquitectura tiene tres motivaciones fundamentales: su objetivo es siempre una tarea específica, es decir no es arte por el arte; se basa en aspectos técnicos-científicos, como la precisión y la atención a la norma; y la tercera y más importante, la arquitectura entra en el campo del arte una vez el problema de la función se resuelve; es entonces cuando se inicia la labor de la creación artística. Nadie se puede sustraer a la arquitectura, ya que esta produce, de manera consciente o inconsciente, placer o  disgusto, tranquilidad o agitación, armonía o desarmonía, actuando sobre nuestro sistema nervioso, y no solamente en la mirada.

El proyecto final de carrera de Sandra Bestraten,  la Universidad Indígena de la Chiquitania en San Ignacio de Velasco, Bolivia, ya señalaba algunas de las características de lo que es hoy su trabajo profesional. Fue un proyecto de cooperación comenzado en 2001 y que hoy es una realidad y que ha contado desde el comienzo con el apoyo del Centre de Cooperació pel Desenvolupament de la Universitat Politècnica de Catalunya y el Ayuntamiento de L’Hospitalet. Por este proyecto obtuvo en 2003 el premio en el Concurso de Proyectos Finales de Carrera sobre cooperación para el Desarrollo entre todas las universidades politécnicas de España y fue finalista del premio de Arquitectura Catalana al Món del Colegio de Arquitectos de Catalunya.

La Facultad Integral Chiquitana se planteó con la máxima atención al medio ambiente, con el objetivo de lograr el mayor confort con el mínimo gasto de energía. Por ello se decidió utilizar materiales locales como la tierra y la madera, que permiten desarrollar habilidades y que no generan dependencia tecnológica. Se trata de un proyecto unitario sin que ello haya impedido su ejecución por etapas. Y por supuesto, está basado en sistemas de autoconstrucción y ayuda mutua donde centenares de familias bolivianas han aportado su día de trabajo voluntario, convirtiendo los muros de muchas escuelas y la propia universidad en la esencia del valor del trabajo colectivo. Este proyecto, pensado desde el respeto por el medio y los recursos, no puede sino estar también pensado para la gente, para su disfrute. Se trata de una arquitectura de sutil configuración, en la que la luz del sol es el gran tesoro con el que jugar en el espacio.

La universidad fue, en realidad, la segunda de las intervenciones en esta red que van tejiendo en el territorio de la Chiquitania, de una arquitectura que denominan “de tus manos”. Este proceso de más de quince años les ha llevado a configurar un sistema de trabajo en el que el proyecto arquitectónico es el detonador o aglutinador de una serie de razones para generar mejoras en la vida de las personas, para generar lazos de afecto, respeto y conocimiento. Cada obra allí realizada, más de diez, entre escuelas, bibliotecas, escuelas infantiles y para jóvenes con diversidad funcional, es una trabajosa urdimbre de complicidades y compromisos. Cada proyecto sirve para comenzar el siguiente, aprendiendo de cada experiencia, evolucionan tanto en sus planteos arquitectónicos y constructivos como en la red de colaboradores que van implicando en cada proyecto.

En el marco de la cooperación, otro proyecto destacado es la Transformación socio-ambiental del morro de basuras de Moravia en Medellín. A lo largo de los años el botadero de Medellín se transforma en una montaña o Morro de basuras que por necesidades extremas se ve invadido por 15.000 personas que autoconstruyen encima su hogar. Por cuestiones de salud pública la Alcaldía de Medellín realizó un proyecto de realojamiento de las familias y ante el miedo a que se vuelva a invadir el Morro se planteó la construcción de un muro perimetral. Ante esta situación se inició un proyecto de apoyo en el que se replanteó la montaña con diferentes sistemas de fitoremediación bajo la dirección de expertos de la Cátedra Unesco de Sostenibilidad de la UPC para minimizar los contaminantes hacia el río. Toda esta tecnología ha ido de la mano de un proceso participativo donde se buscó que las propias familias que habitan Moravia sean las que cambien lo que fue su trabajo del reciclaje de las basuras por la plantación de flores que les permitiera ser su nueva fuente de vida. Toda esta estrategia evitó la construcción del muro o valla, porque son sus propios habitantes los que custodian el Morro, en especial el grupo de mujeres que se han organizado como empresa de jardinería Cojardicón.  Hoy Moravia florece para la vida, lema que cambia el imaginario de uno de los barrios que otrora fue de los más vulnerable de Medellín.

Su compromiso se extiende a su día a día barrial. Son arquitectos asesores en urbanismo del Consell de Nois i Noies de L’Hospitalet, una labor entre pedagógica y participativa en la que llevan trabajando desde 2008. También se han implicado en la celebración del 50 aniversario del barrio de Bellvitge de L’Hospitalet, donde se encuentra su despacho profesional. Entre las múltiples actividades destaca la exposición y el libro Bellvitge 50 que relata el valor de la arquitectura y en especial las movilizaciones sociales que han dibujado el barrio de hoy, un ejemplo de integración social de uno de los barrios más grandes de vivienda masiva. Dicha publicación ha sido reconocida con el premio Divulgación de la XIII BEAU.

Cada uno de sus trabajos les enfrenta a nuevas estrategias de diálogo y transmisión de las ideas arquitectónicas. No son los mismos los tiempos y necesidades de una comunidad de la Chiquitania, que los de las mujeres de Ca la Dona, que los de grupos de adolescentes de su ciudad o que los de los usuarios de las viviendas tuteladas, Can Tussel, para personas con parálisis cerebral de Prodis en Terrassa, pero se busca la mejor estrategia en cada caso. En este último caso los usuarios también han podido expresar sus opiniones y sueños de su futura casa a los arquitectos, ayudando a mejorar el proyecto.

Su arquitectura, como a ellos mismos les gusta definirla, es un proceso que comienza desde la definición del qué y el dónde, el diálogo y la participación de las diferentes partes implicadas, de las formas definidas por la optimización de los recursos materiales, especialmente la utilización contemporánea de materiales tradicionales, como la madera y el barro y, finalmente, el acompañamiento en la organización y gestión del resultado. Sus arquitecturas son como hijos e hijas a los que hay acompañar hasta que sepan volar. Y los resultados, más allá de su sencillez, economía de medios y carácter artesanal, no están exentos de la emoción y belleza que aportan los volúmenes simples y las relaciones entre ellos; la cálida luz natural en los espacios; las texturas amables de los materiales locales; los lugares vividos, de fuerte carácter social; y la calidad de lo que está hecho, de manera irrepetible, a mano y en comunidad.

Sandra Bestraten es profesora de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, miembro del Consejo del Centro de Cooperación al Desarrollo y de la Cátedra UNESCO de Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Cataluña. Es co-directora del Master Internacional en Arquitectura Sostenible, Cooperación y Emergencia en la Universidad Internacional de Cataluña. Entre 2010 y 2017 formó parte del Tribunal Final de Carrera 102 en la ETSAB junto a Zaida Muxí, Anna Ramos y Patricia Reus como miembro del tribunal externa, los dos primeros años estuvo como miembro de tribunal externa Margarita Jover Biboum. Entre 2011-14 fue vocal de cultura de la Demarcación de Barcelona del Colegio de Arquitectos de Catalunya. Es también Presidenta de Universitat Sense Fronteres (USF) organización sin ánimo de lucro ubicada en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona).

Más información
Entrevista a Sandra Bestraten en Terricoles noviembre 2017
Anuncios

Un comentario en “SANDRA BESTRATEN 1976

  1. Pingback: Sandra Bestraten en el Blog “Un día, una arquitecta” – bh arquitectura

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s