EMILIA ALPEROVICH KOSAKOVSKY 1917-2004

Arquitecta relevante por sus aportes a la comunidad de Piriápolis, Uruguay. Su vasta obra incluye dotaciones públicas de gran impacto social.

La arquitecta Emilia Alperovich Kosakovsky conocida como “Milka” nació en Kremenchuk, Ucrania, durante la Revolución Rusa, precisamente el 30 de noviembre de 1917.  Su nombre cuenta con una historia propia, ya que ella fue inscripta entonces con el nombre de Esphir, aunque poco tiempo después, y de acuerdo con la reglamentación rusa, los hebreos aceptaron nombres rusos; y como consecuencia a ella la reinscribieron como Ludmila, pero la nombraban por su diminutivo: Milán o Milka, y así fue reconocida. 

Era hija única de un matrimonio judío; su padre, el lituano Abraham Alperovich, era médico y farmacéutico. Su madre, la ucraniana Rachel Kosakovsky, era enfermera, escritora y cantante lírica. Las dificultades que históricamente habían sufrido los judíos para la integración en las diferentes comunidades europeas, continuaban vigentes en aquellos años, incluso intensificadas tras la revolución en Rusia.

En esos tiempos y aunque Rachel era militante pro bolchevique, decidieron migrar de Ucrania, precisamente en el año 1920, estimulados por la presencia de un tío paterno que ya estaba en Argentina; tal es así que junto a varios familiares, emprendieron el viaje hacia Argentina, de paso por Alemania, y decidieron permanecer allí durante dos años, hasta finalmente trasladarse a Argentina. Al llegar al país castellanizó su nombre como lo exigía la legislación local. 

Se instalaron en Mendoza. Su padre fue médico de campaña y revalidó materias de su carrera en Buenos Aires. De niña sufrió tuberculosis y residió durante seis meses a Córdoba para su recuperación. Al terminar la secundaria, realizó cursos de aviadora, y comenzó a estudiar arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Con la desaparición de Amelia Earhart en 1937, su padre la desestimula a continuar con la aviación. Se intensificó su dedicación a la arquitectura, no sin dificultades, ya que eran dos mujeres las que estudiaban en su generación y ambas judías, siendo objeto de diversas acciones anónimas en su contra con especial repercusión emocional, dado el auge del nazismo al momento.

Fue en la época de la facultad cuando conoció a su primer marido, con quien tuvo también a su primer hijo, Carlos Schwartz, que se dedicó a la economía y el periodismo.

Emilia Alperovich Kosakovsky, con sus padres, viajaba durante los veranos a Piriápolis, y allí participó en la construcción de un chalet familiar: “El Retiro”. En ese período conoció al artista José Luis Invernizzi, con quien se casó en 1950. Tuvieron dos hijos: Mario, dedicado a la construcción, además de ser dirigente político, y Claudio, que elige la publicidad como modo de vida. En esos tiempos, junto a su marido, impulsa una empresa familiar importante y conocida por desarrollar más de 400 casas. También participan juntos en la confección de los planos y la dirección de obras de varios proyectos colectivos de los que amerita mencionar: el Liceo de Piriápolis, el Gimnasio del Ateneo, y las reformas y ampliaciones de la Comisaría, Seccional 11ª, la Escuela 52, el Colegio San Francisco y el Pabellón de las Rosas. Se dice que fue la impulsora de la primera guardería que hubo en Piriápolis.

Por su militancia en el Frente Amplio fue detenida en 1973 y deportada a la Argentina en 1974, y no pudo volver hasta el final de la dictadura en 1985. Su hijo Carlos también tuvo que exiliarse con su mujer, y se fueron a España, mientras que Mario y Claudio fueron detenidos hasta 1979.

A su retorno a Piriápolis, participó activamente en obras como la ampliación del Liceo de Piriápolis y de la Policlínica de salud pública así como los arreglos del techo del Pabellón de las Rosas.

En palabras de su hijo Claudio, y según material publicado por el municipio de Piriápolis:

Era una ucraniana perseverante y generosa, tanto, que cuando la expulsaron del país, hubo una carta de gente de Piriápolis firmada hasta por el comisario y el jefe de la base Capitán Curbelo, para que no la deportaran. Y estamos hablando de la dictadura, cuando eso suponía un enorme riesgo. (…) Mi madre hizo de la arquitectura un gesto de solidaridad permanente. De su mano nació el Liceo de Piriápolis, la policlínica, la comisaría, la ampliación de la escuela y la del colegio. Todas fueron obras honorarias.

La Intendencia de Maldonado a instancias de la Junta Departamental con aprobación del Municipio de Piriápolis, designó con el nombre de “Emilia Alperovich” la calle lateral de la plaza Artigas, que nace en calle Dr. Héctor Barrios (frente al liceo), y concluye en calle Jacinto Trápani, en reconocimiento a su valioso aporte a la la comunidad.

La arquitecta Emilia Alperovich Kosakovsky falleció el 23 de junio de 2004, y en 2017 se cumplieron cien años de su nacimiento.

Más información
CLAUDIO INVERNIZZI HABLA DE SU MADRE; MILKA ALPEROVICH, en Semanario La Prensa
Homenaje a Emilia Alperovich. Biografía de una mujer comprometida con la comunidad
Piriápolis cuenta con una calle denominada Arquitecta Emilia Alperovich
RAFAEL MEILÁN: “MILKA ALPEROVICH FUE UNA DE LAS PERSONAS MAS IMPORTANTES DE PIRIÁPOLIS” en Semanario La Prensa
Domínguez, Carlos María, Cazadores, presas y medallas
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