MARILITA GIULIANO 1961

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Es arquitecta, artista plástica y Jefe Técnico Comercial de una multinacional dedicada a la construcción en seco de medianas y grandes obras.

La arquitectura, el arte y Buenos Aires estuvieron en los planes de Marilita Giuliano desde que era una niña. Hija de padre brasilero y madre argentina, a los 6 años viajó desde San Pablo, su ciudad natal, a Buenos Aires. Se enamoró de la calidez, la gente y la arquitectura; todo le pareció tanto más amigable que supo que algún día iba a volver para quedarse.

Comenzó su carrera de arquitectura en la Universidad SP, Faculdades de Belas Artes de São Paulo, FEBASP, donde llegó a cursar hasta el cuarto año de la carrera. Desde el primer día de vida universitaria quiso empezar su práctica profesional. Según ella dice tuvo suerte, pero no sólo es la suerte la que define el destino de mujeres con objetivos claros y decisiones firmes. Algo en ella vieron en el estudio Luiggi Fiocca y la tomaron con sólo 18 años. El primer día fue asignada como asistente de la arquitecta encargada del área de diseño interior en el estudio. Recuerda las muchas horas que pasaba dibujando enormes planos con la distribución del equipamiento de los hoteles que se hacían en ese lugar. Estudiaba y trabajaba, lo que hacía que en la universidad la consideraban especialmente.

Era un orgullo formar parte del estudio de Luigi Fiocca. No me importaba que por estudiar y trabajar no me quedase tiempo para ninguna otra cosa.

Quiso salir del tablero e incursionar en otra de sus pasiones: la dirección de obra. Pidió que la habilitaran para eso, y allí fue. Joven y casi sin experiencia, comenzó a recorrer las obras del estudio. Tenía claro que su vocación estaba a medio camino entre lo técnico y el diseño. Más tarde ingresó en el estudio del arquitecto Roberto Loeb y paralelamente fue seleccionada por concurso para integrar el “Laboratorio da Habitação” (Laboratorio de la Vivienda) de la Faculdade de Belas Artes de São Paulo, área académica y de gestión que se ocupaba de asesorar a grupos marginales de las favelas en autoconstrucción y autogestión para resolver problemas vinculados a la comunidad, el espacio público y la vivienda. Una experiencia que ella definió como una de las más valiosas de su vida y que marcó para siempre su forma de entender la profesión. En octubre de 1982 viajó junto a un grupo de alumnos y profesores a exponer ese trabajo en el “XI Congresso Brasileiro de Arquitetos”, en Salvador de Bahia.

Sus padres se separon y madre se instaló en Buenos Aires.Todo parecía indicar que lo mejor para ella era quedarse en San Pablo: estaba casi terminado la carrera de arquitectura, tenía un buen trabajo y su familia paterna le aconsejaba cerrar esa etapa allí. Pero nada, ni nadie, pudo con sus ganas de venir a Buenos Aires.

Llegó en una fecha patria: 9 de julio de 1983. Tenía cuatro años de arquitectura aprobados en San Pablo y toda la experiencia adquirida en los estudios para los que había trabajado. Así y todo, cuando se inscribió en la FADU-UBA tuvo recursar casi toda la carrera. Las equivalencias entre las universidades eran complicadas por el idioma y todo el periplo le llevó seis años más. En 1990 rindió Instalaciones, la última materia, pero no pudo graduarse porque se había perdido parte de la documentación que había traído de San Pablo. Vuelta a empezar con los trámites, una vez más. Finalmente en 1992 fue a buscar su título embarazada de su única hija, Paula Carolina.

Comenzó a trabajar en estudios y empresas del rubro. Apasionada por la obra y los aspectos técnicos de la arquitectura, en 1998 se incorporó a una empresa dedicada a la producción de placas de yeso. Hacia ventas y asesoramiento a estudios, su trabajo le encantaba solo que a duras penas cobraba el sueldo. No quiso cambiar de rubro pero sí de empresa, y “tocó el timbre”en Knauf, la multinacional alemana que es una de las líderes en el rubro de la construcción en seco. Tuvo su primer reunión con el gerente general de Knauf y esa misma semana quedó contratada. Le adelantaron un sueldo, de su anterior trabajo solo tenía cheques sin fondo.

Empecé en Knauf en 2000 como Jefe de Ventas de Capital y Gran Buenos Aires. Luego de 3 años pasé a ser Jefe Técnico Comercial.

Capacidad para trabajar en equipo, honestidad y humildad son algunas de la cualidades que convirtieron a Giuliano en una de las asesoras técnicas más reconocidas y apreciadas de la comunidad arquitectónica argentina. Pasaron más de 17 años desde que comenzó en Knauf, y si bien reconoce que trabajar para una multinacional algunas veces no es sencillo, está feliz de haber dado lo mejor de ella sin traicionar sus principios y valores.

Los clientes confían en mi. Siempre digo la verdad -aunque a veces no caiga bien- y trato de buscar una solución a cualquier problema que se les presente.

Desde su oficina y con su equipo se dedican al asesoramiento técnico de profesionales durante la etapa de proyecto y seguimiento de obra, tanto en Argentina como en los países a los que exportan el producto (Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador). Se ocupó de gestionar la implementación de la nueva planta que la empresa montó en Colombia desde 2006 hasta 2015. También se encuentra a cargo de la coordinación y planificación de cursos de la empresa, así como de seminarios y congresos a profesionales y estudiantes. Participa como disertante en seminarios y congresos nacionales e internacionales y escribe artículos técnicos, para revistas y diarios del rubro de la construcción sobre su especialidad.

En el año de 2004 realizó un postgrado de “Dirección de Negocios de Arquitectura y Construcción” en el NAYC (Centro de Negocios de Arquitectura y Construcción) y uno en Acústica en la FADU-UBA (2017). Es miembro de reconocidas instituciones del rubro (Subcomité de Normalización de Acústica y Electroacústica del IRAM, 2004; Comisión Técnica  del INCOSE, 2004; CADAE Cámara Argentina de Acústica y Electroacústica, 2005; AdAA Asociación de Acústicos de Argentina, 2005).

La arquitectura y las artes plásticas transitaron caminos paralelos en su vida. Ni bien se instaló en Buenos Aires recibió el Premio de Pintura 1983, Premio Amigos de la Calle Santa Fe. Y nunca dejó de perfeccionarse. El arte se convirtió en su manera de compensar las presiones y de expresarse libremente. Estudió con Juan Doffo, Marcelo Pellisier y Miguel Ronsino, con quienes aprendió y probó diferentes técnicas, aunque reconoce que el collage es con la que siente más cómoda.

El arte lo siento como fundamentalmente conceptual. Me sirve para denunciar y cuestionar mandatos.

En 2014 presentó en el Marq (Museo de Arquitectura) la muestra “Alta Tensión”, una serie collages a través de los cuáles ejemplificó las difíciles relaciones laborales y cuestionó la delicada interacción de cada individuo con el trabajo. La muestra tuvo mucho impacto, en especial por ser producto de una artista cuya vida fue dedicada al trabajo. Actualmente está preparando otra muestra, que todavía no se anima a anunciar, y está incursionando en el mundo de los textiles.

Más información
Baduel, Graciela “Pasión por la placa de yeso”, 11 de marzo 2014, Diario de Arquitectura ARQ, Clarín.
Curriculum vitae Marilita Giuliano Linked in 
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